La técnica actoral y la superación personal

¿Podemos superar nuestras deficiencias y miedos personales a través de una preparación actoral?

01 Estoy convencido que la técnica actoral y las disciplinas adyacentes que integran la preparación actoral pueden ayudar a las personas a superar problemas de personalidad tales como miedos, introversión, inexpresividad, falta de iniciativa, desmotivación, autoestima, y similares, sin que ello precise o pretenda conformar un esquema de terapia psicológica. Los problemas terapéuticos definidos y característicos deben ser tratados por los profesionales psicólogos o médicos. Pero es posible que los problemas más inmediatos o típicos de la personalidad, el teatro y su técnica pueden ayudar al individuo a superarlos. Con esta premisa podemos considerar que la técnica actoral y la preparación que un actor o artista dramático ejerce, coadyuvan de una u otra manera a lo que se ha dado por llamar “superación personal”. Insistimos en que el ejercicio de tal preparación es simple y llanamente se limita solo a eso: adiestramiento, entrenamiento, como el de cualquier oficio similar.  No pretende ningún fin terapéutico, ya que para el caso particular ya existe el psicodrama.

02 Para mejor comprensión del objetivo de este planteamiento, pongamos un caso como ejemplo. Supongamos que una persona tiene miedo de hablar en público. Antes que acuda con un terapeuta, le pedimos que pruebe realizar los ejercicios que cualquier estudiante de actuación realiza en un escenario. Estamos seguros que, como ocurre con el estudiante de actuación, aprenderá a reconocer su miedo, controlarlo y además saber hablar en público. La preparación actoral pretende por sí misma habilitar a un ser humano que quiere ser artista de la escena para que desarrolle habilidades tanto psicológicas como corporales. Si el alumno de arte dramático puede lograrlo, suponemos que cualquier otra persona también puede. La única diferencia de primera instancia es que el alumno de actuación supone una vocación, y otra persona solo está de paso mientras aprovecha lo que la preparación actoral le proporciona. Un ejemplo es el caso del muchacho que aprende guitarra para cantar en las reuniones o llevarle serenata a la chica que le gusta;  de primera instancia no era su intención ser estrella de rock, pero el solo hecho de saber tocar ante los demás le da seguridad y lo hace destacar. En el caso del arte dramático hay un sinfín de posibilidades, porque el instrumento a conocer y saber utilizar es el propio cuerpo, la propia mente.  El actor ejercita su imaginación, su capacidad de improvisar, su expresión corporal, su creatividad, su voz, su memoria, su motivación, el ejercicio y control de sus sentimientos y emociones, su capacidad interpretativa y su capacidad lúdica de transformación.  A la persona que se prepara actoralmente sin pretender ser artista dramático, le haremos hincapié en que se está preparando para realizar mejor el rol que desempeña en su vida diaria, y en eso radica su superación personal.

Pastorela de Emilio Carballido y Dirección de Pedro Zavala Vivas

Acerca de Técnica actoral y psicología
Director teatral y maestro de técnicas actorales. Estudiante de psicología. Amante del arte dramático, la música y el ajedrez.

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