La estética en la escena teatral

Tragedia original de Federico García Lorca.

La estética en la escena teatral es un aspecto primordial de la apreciación del arte escénico y  un elemento indivorciable del propio teatro como arte.

Pero decirlo así, parecería más cercano a una definición que a un hecho sustancial de la creación escénica.  La estética como parte sustantiva de la definición de arte, implica, por fuerza, concretarse en el hecho artístico.
No sería admisible hablar de arte sin referirnos a la estética, y en la medida que el teatro es arte, lo teatral:  el espectáculo, la escena, implica su referencia estética.
Este es el punto de arranque para este asunto:  La necesidad de hablar de la estética en la escena teatral se debe a que ésta es imprescindible para lograr que el evento dramático confirme su rango de arte.
  Esto a simple vista parecería obvio, pero el planteamiento de este tema para su reflexión y análisis, surge en virtud de que en contadas ocasiones la escena teatral consolida, en términos estrictos, el aspecto estético.
  Tal ruptura y contradicción se origina por varias razones: El aspecto comercial es la razón principal de que el teatro no alcance su aspecto estético; la falta de preparación o educación artística de alguno o algunos de los involucrados en la realización del producto teatral, es otra de las razones más comunes. Y por supuesto, no podríamos soslayar la falta de talento y vocación artística en el ámbito teatral, que se traduce en mucha demanda y poca o nula calidad profesional en las nuevas generaciones que pretenden dedicarse al quehacer escénico, como una razón, más que concluyente, para el tema que nos ocupa.
  La postura es ineludible, en virtud de lo anterior:  Es necesario fomentar la educación estética entre las nuevas generaciones que aspiran  a convertirse en artistas de la escena; educar y desarrollar su sensibilidad, su buen gusto, su percepción , y su capacidad de expresión. Inducir al presunto artista teatral a ser realmente creativo, sensual, imaginativo. Entonces, será posible –como diría Eric Bentley -darle nueva vida al drama, colocándolo en el lugar que le corresponde: su lugar junto a las demás artes.  Entonces, sólo entonces, podremos llamarlo arte; y el público,  que forma parte sustancial del evento teatral, podrá llenarse con plenitud de ese placer que sólo el arte puede proporcionar:
el placer estético.

Acerca de Técnica actoral y psicología
Director teatral y maestro de técnicas actorales. Estudiante de psicología. Amante del arte dramático, la música y el ajedrez.

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