Los procesos psicológicos básicos en la vida cotidiana.

LOS PROCESOS PSICOLOGICOS BASICOS EN LA  VIDA COTIDIANA.

Por
PEDRO ZAVALA VIVAS
11 de Noviembre de 2010.
Cuando decidí cumplir con un asunto pendiente que significaba estudiar psicología, no pude dejar de sentir desasosiego porque pensé que me iba a enfrentar a un sistema moderno de estudio, al Internet, a las computadora, a volver a someterme a un régimen de estudio, y eso para mí después de tanto  tiempo de no estar en un aula como estudiante, me angustió y hasta colitis me dio. Pero ahora, después de pasado el primer contacto, y encarrilarse, descubro que tengo la misma capacidad de estudio que antes y además la experiencia que no tenía entonces es ahora una ventaja inconmensurable. Asomarse y ver con otra percepción los temas de introducción a la Psicología, como los procesos psicológicos básicos es para mí sencillamente fascinante. Más aun cuando, como en otras ocasiones de mi vida, tengo la fortuna de contar con una estupenda y excelente maestra como la psicóloga psicoanalista Ileana Rojas. Y con esto, ahora haciendo una retrospectiva de mi vida, descubro que esos procesos que la maestra nos ha puesto en la mesa del análisis y el hallazgo, son parte de mi vida cotidiana. Sin apenas esfuerzo, lo primero que me viene a la mente es cuando precisamente comenzaba la carrera de letras dramáticas y teatro en filosofía y letras de la UNAM; era para mí, como ahora una etapa excitante, porque todo era novedoso, y en mucho desconocido. El primer contacto también ahí fue con la sensopercepción. En cada ejercicio, recuerdo, fue ir redescubriendo cada uno de los sentidos, porque el actor necesita percibir y después expresar lo que percibió a través de sus sentidos. Darse cuenta de la importancia del oído, escuchar cada sonido, que vibra en el tímpano, pasa al oído medio, y ese sonido vibra en el estribo, el yunque y el martillo, y de ahí al oído interno involucrando a la cóclea y el caracol, es ahora simplemente asombroso. Pensar en que ese proceso así de simple involucra las ondas sonoras con su longitud, su amplitud y su frecuencia, e incluso el equilibrio y el movimiento cuando sabemos de la existencia del sistema vestibular, todavía es más asombroso.  Doy gracias que hasta la fecha yo no he padecido ninguna patología de la audición, como el tinitus que implica la lesión de la cóclea y escuchas un tono constante que me imagino debe ser muy desagradable; ni tampoco todavía la presbiacusia que es la perdida de la audición por la edad avanzada. Y así continuamos experimentando con los sentidos, en cada clase de nuestra preparación actoral. Nos vendábamos los ojos porque el sentido de la vista se deja para el final del entrenamiento, y acto seguido ahí estábamos, ahora con el tacto; este sentido nos llevó mucho más tiempo porque es un sentido muy amplio.  Para empezar está presente en todo el cuerpo, entonces teníamos que percibir la cercanía de un compañero, con la espalda, con las manos, con los brazos, con los hombros con el pecho, con toda la piel. Ahí, ahora lo sé, descubrimos la importancia del tacto pasivo, porque a veces éramos observadores sin ejercer control sobre la recepción de los estímulos, y el tacto activo, donde sí ejercíamos control sobre la percepción de un estímulo. También descubrimos, cuando algunas veces nos golpeábamos con algo o chocábamos con una silla o un compañero, que la piel no solo percibe los estímulos sino también protege. En cierta ocasión un compañero se cortó y se podía apreciar la dermis, porque no era muy profundo el corte, pero si pasó la epidermis y afortunadamente no llegó hasta la hipodermis. También pudimos apreciar que la piel como parte del sentido del tacto tenía la función de regular la temperatura, cuando sudábamos. Con otro tipo de ejercicios de equilibrio y movimientos coordinados era posible descubrir la presencia del sistema cinestésico y como afectaba  a los músculos y tendones. Me imagino que el sistema lemniscal que está formado por fibras gruesas, y la conducción de estímulo-respuesta es más rápido, era el responsable de nuestros movimientos y reacciones rápidas. Y el sistema espinotalámico que al contrario está hecho de fibras delgadas y la conducción es más lenta, era el responsable de nuestras reacciones lentas. El hecho final es que una vez que ya estábamos más entrenados y adaptados en la percepción a través del tacto, supongo que el sistema háptico con su información combinada, y la somestesia, tenían mucho qué ver. A pesar de que, visto desde un punto de vista lego, el dolor no lo relacionamos con el sentido del tacto, finalmente es donde de manera más lógica podemos comprenderlo. La teoría de los patrones como determinantes críticos del dolor y la teoría de la compuerta donde se supone una dimensión cognoscitiva del mismo, nos pueden arrojar muchas explicaciones del por qué en muchos casos cuando nos lastimábamos sentíamos que nos dolía de manera muy parecida unos con otros. Ahí también cuando nos excedíamos en los ejercicios físicos o había ocurrido alguna pequeña  lesión, descubrimos que cada  uno teníamos un umbral diferente para el dolor. Recuerdo cuando nos golpeábamos contra una silla, en la espinilla, que el dolor era agudo, a diferencia de cuando nos caíamos y nos lastimábamos y el dolor era sordo y no sabíamos específicamente dónde nos dolía, porque era difícil de ubicar.
Siguiendo con los sentidos, el siguiente fue el olfato. Teníamos a veces que ubicar a nuestros compañeros por el olor de su loción, del perfume de las chicas, o más sensiblemente por su olor personal. Ahí descubrimos la adaptación de los sentidos porque después de estar un determinado tiempo oliendo o escuchando lo mismo, ya no lo percibíamos. Pero el olfato es un sentido misterioso, dice Patrick Suskind, en su libro “El Perfume”, que quien domina el olor, domina el corazón de los humanos. Lo que sí pudimos percatarnos es que las mujeres son más sensibles a los olores. Y que los olores tienen mucha influencia en el comportamiento. También, en alguna ocasión, pudimos ver el efecto de la adaptación cruzada, cuando un olor influía en el umbral de otro olor. Y hasta nos confundíamos porque decíamos, “Oye, ¿qué onda con ese olor, es como una mezcla o qué?” Cuando en otro ejercicio nos presentaron diversos olores, como lavanda, cítricos, talco, podrido, pudimos observar que había una variedad de juicios acerca de los olores, tal como ahora sé que Cain (1978) encontró, en sus propios experimentos. Ahí mismo pudimos observar cómo el olfato provoca reacciones emocionales, ya que había desagrado y disgusto a causa de ciertos olores, y con otros como los cítricos se ponían de buen humor. Pero imaginar que todo este proceso tan simple como oler tiene su perspectiva anatómica al pasar las moléculas de los diferentes olores por la cavidad nasal, los cornetes nasales y estimular finalmente el epitelio olfativo con sus cilios, y el bulbo olfativo.
Pero, el olfato curiosamente está muy ligado al sentido del gusto. En la cafetería de la Facultad de filosofía y letras bebíamos café y solo olerlo nos hacía agua la boca, y al tomar un trago del aromático café se ponía en marcha el proceso de degustación. En la boca todos los receptores del sentido del gusto entraban en acción, y los sabores dulce, amargo, salado y agrio podían ser distinguido uno del otro y hasta mezclarlos. Ahora sé que Henning propuso el tetraedro con los cuatro sabores básicos. Pero entonces, como ahora, lo que importaba era saborear lo que nos metíamos en la boca, algunas veces descubrimos que la temperatura afecta el gusto, también lo agrio, pero menos.  En fin, que asimismo, agradezco no padecer anosmia o pérdida del olfato, ni ageusia o perdida del gusto, porque supongo que la vida sería muy insípida. Sin embargo, no puedo cantar victoria porque estos sentidos pueden ser afectados por la radioterapia, o un traumatismo encefálico que lesione las áreas donde se asientan sus funciones.
Y finalmente, nos dejaron ver en los siguientes ejercicios sensoriales del entrenamiento actoral. Después de haber redescubierto los sentidos del tacto, el oído, el olfato y el gusto, la visión era por sí misma todo un redescubrimiento. Ahora veíamos las cosas, con verdadera atención. Las formas, los colores, los matices de luminosidad, el tamaño de loa objetos. Y nuestros ojos cobraban su verdadera dimensión como órganos de la visión. La luz incidía  a través de la cornea, la esclerótica y el cristalino, por entre la abertura de la pupila; estimulaba los conos y los bastones de la retina, y a través del nervio óptico llegaba como en una vía visual al tálamo donde en la corteza visual en el lóbulo occipital realmente vemos. Ahora sé que la luz no es sino radiación electromagnética que se percibe como flujo luminoso y por su efecto vemos las cosas merced a dos fenómenos: la luminancia, o cantidad de luz que emana de un objeto o fuente de luz, una lámpara por ejemplo, y la iluminancia, o cantidad de energía luminosa que refleja un objeto. Como sea, tener el don de la visión es algo insustituible.
Una vez que nuestras prácticas en sensopercepción  nos proporcionaron una experiencia renovada, pasamos a ejercicios de atención, que para el actor es fundamental junto con la memoria. Todos los ejercicios están encaminados a desarrollar este proceso, hacíamos ejercicios de atención focalizada, observando un objeto y describiendo sus detalles. Después, hubo ejercicios donde los compañeros tenían que distraernos y nosotros debíamos conservar la atención en algún objeto. Ahí descubrimos que hay varios tipos de atenciónabierta, encubierta, dividida (algo que yo personalmente tenía), selectiva, focalizada, visual, y auditiva. También en esos ejercicios advertimos las condiciones de la atención: que hay determinantes externos como la potencia del estímulo, el cambio de estímulo, la repetición, el tamañomovimiento, y contraste; y determinantes internos como la emoción,estado orgánico, los intereses, la sugestión social, el curso del pensamiento, y la organización estructural.  Pero, también vimos que en la atención, la concentración es el factor que engloba todo este proceso y que procede de un proceso cognitivo en donde la conciencia es parte integral.  En este punto los procesos controlados de la atención nos llevan a ejercerlos en aplicaciones más concretas, en donde se hacen evidentes los procesos controlados concientes con esfuerzo, los adecuados, las decisiones, el aprendizaje, los procesos controlados flexibles, y los de estrategias inteligentes. También en este caso, me alegro no tener hasta ahora ninguna perturbación de la atención que yo sepa como hipoprosexia (escasa atención), hiperprosexia (reacción, ansiedad), paraprosexia (atención espontánea, manía), aprosexia (estupor), distracción, o déficit de atención.
Pero a la vez  que nos entrenábamos en ejercicios de atención y concentración, íbamos haciendo ejercicios de memoria, y ahí descubrimos aspectos fascinantes, como mnemotecnia, para aprender de manera más fácil y rápida. Ahora sé que hay más de una mnemotécnica, como la de clavija, de cadenapalabra claveacrónimo, posición serial, por partes, práctica distribuida, práctica masiva. Pero pronto nos dimos cuenta que algunos ejercían una memoria organizada pues retenían a largo plazo y otros aprendían de momento, memoria espontánea, y se les olvidaba más tarde. Otros, asimismo, descubrieron su memoria sensorial;  pero lo más importante es darse cuenta cómo es el proceso en sí mismo de la memoria, en donde codificamos, almacenamos, y luego, cuando recordamos, recuperamos la información.
Así, conforme avanzamos en la carrera y teníamos más información, estábamos teniendo otro proceso psicológico básico sumamente importante, el aprendizaje. Lo que habíamos almacenado en la memoria de largo plazo, ahora estaba en proceso de servirnos para la práctica. Ahora sé que hay conceptos de aprendizaje como el conductual, el adaptativo, y el de desarrollo. Y que asimismo, hay teorías del aprendizaje conductuales y cognitivas. Que los antecedentes del aprendizaje partían de varios esquemas como el funcionalista, el estructural, el psicoanalista, el cognitivo y el conductual. Y que en mucho, cuando aprendí los temas de la carrera de teatro, se dieron en algunos de estos esquemas. Algunas cosas las aprendí como condicionamiento, a la manera del perro de Pavlov.  Otras por motivación,  otras veces se dio como aprendizaje activo, por interacción con el medio, y en la mayoría pudo lograrse la asimilación de lo aprendido.  Incluso, hubo que acomodarse en algunas ocasiones y cambiar una estructura cognitiva para incluir una nueva información, como lo describiría la teoría de la equilibración. Es evidente que las diferentes culturas e ideologías sociales influyeron en el aprendizaje de cada uno de nosotros como estudiantes de teatro. De lo más destacado en este aspecto me llama la atención el desarrollo proximal (ZDP), pues en el oficio del actor se está solo, pero se necesita la ayuda de los demás, en este sentido se aplica la teoría sociocultural de Vigostky. También la teoría Gestalt aplicaba porque en el arte es cotidiano el manejo de la forma, y el teatro no es la excepción. Es curioso cómo, sin saberlo, decíamos, “Ah, ya, ya. Me cayó el veinte”. Es decir se daba el insight, y de pronto en alguna representación imaginativa integrábamos la suma de las partes. También se daba el pensamiento productivo, cuando improvisábamos, y obviamente el ensayo y error.
 Y así, a lo largo de mi vida como estudiante de teatro, y después como profesional, los procesos psicológicos básicos son parte intrínseca, no sólo de esa parte de mi vida, sino de toda mi vida.
Hoy en día sigo recordando lo que aprendí, lo que practiqué, lo que sigo realizando, y me doy cuenta que en cada acción, en cada hecho que realizo, hay todavía un proceso que pareciera que engloba y determina la verdadera conducción de mis actos:
la inteligencia. Porque, no sólo cuando aprendí o cuando hago teatro está presente la inteligencia con todos los procesos psicológicos conjuntamente, sino en cada momento, y en este momento, está actuando. Cuando pienso e intento resolver un problema, por mínimo que sea, ahí está la inteligencia racional. De manera abstracta, mecánica, social, como diría Thorndike. O de manera orgánica individual, social o conductual como diría Freeman. Si me hicieran una prueba o test de CI, se reflejaría mi edad mental y su correspondencia con mi edad física, gracias a Binet y Simon. En algunos casos mi inteligencia racional opera en todo y en otras opera en situaciones específicas como diría Spearman. He observado que la inteligencia, tanto en mí como en otros, sí está influenciada por las diferencias económicas, sociales y culturales, por la diversidad de intereses, por los mitos, por la herencia, y por el sexo y el género, como afirma W. Stern. Pero conforme observas y te das cuenta, en todos tus actos están presentes las diversas inteligencias que a la fecha han identificado los psicólogos y Howard Gardnerintrodujo en su teoría de las inteligencias múltiples.
Pero donde sí es toda una revelación es en lo que concierne a la inteligencia emocional. Recuerdo que en toda mi experiencia teatral, específicamente como maestro de técnicas actorales, la inteligencia emocional estaba a la orden del día. Y es que se dice que el artista, especialmente el artista dramático, es tan temperamental, tan emotivo. Y es aquí donde la inteligencia emocional es más que nunca necesaria. Porque la inteligencia emocional te conduce hacia un conocimiento, control, manejo y aplicación adecuada de tus emociones. En la práctica es evidente lo que señala Daniel Goleman quien estima que la IE se organiza en cinco capacidadesconocer las emociones y sentimientos, manejarlos, reconocerlos, crear tu propia motivación y gestionar relaciones. Sí, en la práctica es indispensable ser inteligente emocionalmente y eso redundará en beneficios como incrementar la autoconciencia, favorecer el equilibrio emocional, fomentar relaciones armoniosas, potenciar el rendimiento laboral, aumentar la motivación y el entusiasmo, otorgar capacidad de influencia y liderazgo, mejorar la empatía y las habilidades de análisis social, aumentar el bienestar psicológico, facilitar la buena salud y brindar defensas para reaccionar positivamente ante la tensión y el estrés.
Ahora, aquí, como estudiante de psicología, saber y aprender es como recordar y entender lo que es parte de nuestra vida, pero no lo sabíamos. Sé que me falta mucho por aprender, sólo espero no quedarme en el camino y perderme de tantas cosas y aspectos tan fascinantes…

Acerca de Técnica actoral y psicología
Director teatral y maestro de técnicas actorales. Estudiante de psicología. Amante del arte dramático, la música y el ajedrez.

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