Dios y Vivian.

Respuesta a Vivian, por sus amables y respetables palabras dejadas en mi correo.

Gracias por tus palabras, Vivian.

Sí, tienes razón, hablar de dios es como meterse en política. Nadie va a dar una respuesta esperada y satisfactoria.

Te asombrarás al saber que conozco lo suficiente de la teoría de dios como para hablar del tema. Estuve con los jesuitas, estudié con ellos, les debo mi educación y estaré eternamente agradecido. Estudié teología, biblia, liturgia, y tantas cosas más, que sería exhaustivo citarlas todas, pero descubrí en el último momento que no era mi vocación ser sacerdote y fui honesto conmigo mismo y con los jesuitas. Decidí seguir el camino del arte, y al final encontré mi camino filosófico y metafísico en el taoísmo. Así que eso te aclarará el por qué de mi creencia.

El estudio de las religiones me llevó a conclusiones muy personales que, como en el arte, son sólo tuyas. Cuando alguien me decía, voy a rezar por tu niño (tuve un niño que murió de leucemia antes de que cumpliera los seis años de edad), yo le decía: “Claro, gracias, rece por él”. Yo, no perdí el camino cuando renuncié a los dioses y la religión, al contrario: hallé mi camino. Y creo que cada hombre, y cada mujer, si a través de sus creencias encuentra la santidad, es mérito personal de esa persona, no de su religión. Si un judío es santo, yo lo felicito, si un musulmán es santo, yo lo felicito, si un cristiano es santo, lo felicito, si un budista, un testigo de Jehová, un mormón, un sintoista, el que sea, de la religión que sea, es santo, yo lo felicito y me alegro por él, pero es una enorme arrogancia humana el creeer que alguno de ellos tiene la verdad.

La verdad cósmica es una, y en cada mundo, en cada universo, en cada dimensión existe sólo una parte de esa verdad. Imáginate si no estudié la Biblia de cabo a rabo. pero también conozco, el Tao Te King, El Libro de Mormón, el I CHing, Los Vedas, Las 8 enseñanzas de Buda, etc. Pero, a pesar del dolor de perder a un ser tan querido, el dolor es por su ausencia, no por su muerte. El dolor es por lo que él sufrió y por lo que sufren todos los niños con cancer, con leucemia, o por abandono o maltrato de quienes deberían protegerlos y no lastimarlos.

Lo bueno de no creer en dios es que no tienes que echarle la culpa de lo que pasa o cometer atrocidades en su nombre. Lo que me libera es saber que si soy bueno no es por un dios, y que si me equivoco no tengo ningún temor a ningún castigo divino. Que si soy bueno es porque sigo el sabio precepto ancestral: “no hagas a otros lo que no quieras para ti”. No por un premio divino o porque una religión lo exige.

Dentro de la iglesia católica vi tantas incongruencias, y sigo viendo tantas incongruencias en las personas “religiosas”. Pero esa es la naturaleza humana. Recuerdo lo que decía un santo jesuita, San Francisco Javier, primer discípulo de San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús: “De qué sirve ir a la misa y el rosario, para luego el diario de la vida siga igual”. Y finalmente le aplaudo a un hombre que realmente no discuto su santidad: Francisco de Asis, que le dijo a una compañera suya, monja, que después se le conoce como Santa Clara, cuando ésta le preguntó que “¿Por qué Dios permitía tanto dolor y tanta pobreza?, y por qué no hay nadie que pueda hacer algo para remediarlo”. entonces el santo  le contestó:  “Hermana Clara, para todas estas cosas, NOSOTROS SOMOS DIOS”.

Algo más terrible es cuando se cuenta que en la 2a. Guerra Mundial, cuando los nazis, iban a matar a un grupo de personas, en un pueblo de Francia, a las afueras de una iglesia cristiana, el cura trató de detenerlos diciéndoles: “Por amor de Dios, tengan piedad”. Y los nazis, antes de disparar contra los hombres, mujeres y niños, de aquel pueblo, le respondieron al cura: “Dios no está aquí ahora, padre”

Que tu dios te guarde y te proteja, Vivian, tú eres buena, y te repito que lo que haces es loable, y sí, también como dijiste, ahora tienes muchos hijos a quienes cuidar, esos huérfanos que atiendes en tu casa hogar; que el Poder te fortalezca para que no desmayes en tu misión.

Yo, como el lobo de la leyenda, sigo mi camino en el monte y en el risco, la libertad que da el arte y la naturaleza, la visión del cosmos, con el rostro desnudo mirando al sol, sin máscaras, porque a lo largo de mi vida, me he ido despojando de ellas.

Sé feliz. Un abrazo para ti.

 TAGS:

Acerca de Técnica actoral y psicología
Director teatral y maestro de técnicas actorales. Estudiante de psicología. Amante del arte dramático, la música y el ajedrez.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: